¿Ser infiel por WhatsApp es igual de malo que hacerlo físicamente?

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Soy Marcos, tengo 33 años. Y hace 3 me casé con la mujer de mi vida, luego de 5 años de noviazgo. Han sido tiempos felices, realmente hemos disfrutado cada segundo. Hemos compartido nuestro amor en todos los sentidos, de una forma espectacular. Sin embargo, hace algunos meses conocí a Paulina, una abogada que trabaja en el mismo lugar que yo.

Al principio, nuestra relación se limitó a la amistad. A veces íbamos por un café, porque ambos somos amantes de esta bebida, pero ni por cerca había un coqueteo.

Stephanie, mi esposa, incluso la conoció la navidad pasada y me dijo que le parecía una buena persona. Pasaron los días y ella empezó a escribirme por WhatsApp, al principio me preguntaba si había tráfico porque transitábamos la misma calle. Con el tiempo las conversaciones se hicieron más intensas y pasaron de ser un “hola” a una fotografía de lo que estábamos haciendo.
Paulina es guapa, sus fotos de fin de semana en la playa obviamente llamaron mi atención. Pero por respeto a mi esposa me limitaba a decirle “disfrutá”. Sin embargo, quizá eso no le gustó mucho y sus fotos comenzaron a subir de tono. Sus pechos, su bikini ajustado y su rostro risueño empezaron a aparecer como spam en mi whastapp.

No pude contenerme y mis respuestas cambiaron, al fin de cuentas soy un hombre. “Me encantás”, fue la primera frase estúpida que dije. Luego de su “a mi también”, ese descontrol ya no pudo parar.

Hicimos sexting un par de vece e incluso me masturbé con sus videos. Pero en su momento pensé que no estaba haciendo nada mal. Al final de cuentas yo no había puesto ni un solo dedo el cuerpo de esa mujer. Yo estaba con mi mujer y hacíamos el amor con frecuencia, salíamos a cenar y nuestra vida seguía igual de bien. Paulina era algo virtual para mi. Hasta que un día mi hermana vio una conversación, en un descuido de mi celular. “Marcos, ¿qué rayos de pasa?”, lo dijo gritándome y claramente muy molesta. Fue muy duro todo lo que expresó esa tarde… Me dijo que eso es lo mismo que herir físicamente o incluso peor.

Esa noche no pude dormir, miraba a Stephanie tan bella dormida a mi lado… Pensé en lo estúpido que fui. En ese mismo momento le escribí a Paula que eso era un estupidez, un juego de tontos. Ella llamó llorando diciendo que me amaba, lo cual no creí jamás. A la mañana siguiente fuimos por el café y hablamos. Se enojó y lloró, pero todo cambió.

Me siento muy avergonzado, ahora sé que aunque no toqué a esa mujer, no puedo decir que jamás he sido infiel. En ese tiempo me perdí de una mujer hermosa que tuve al lado mio todo el tiempo. Ella nunca se enteró, pero la culpa no sale de mi.

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