“Así es la mala vida de los periodistas”

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Hace un tiempo estaba hablando con mis colegas periodistas sobre lo difícil que es esta carrera. Sé que la palabra “difícil” es relativa. Para algunos puede ser difícil tomar una foto perfecta que complazca a tus editores, pero para otros puede ser como tomarse un vaso de agua, porque simplemente no te interesa complacer a tus editores… Sin embargo, de alguna forma, estoy seguro que a absolutamente todos los periodistas se nos ha presentado una situación “difícil” que nos debilita, incluso atenta contra nuestra autoestima.
Para los que no nos conocen, les comento que nosotros estamos hechos en un 80% de ego. Sí, ego. Ese mal nos atormenta todo el día. Créanme, podemos pasar días enteros argumentando sobre cómo “nuestra verdad”, es lo único que las personas deben opinar. Incluso, si eso no basta, podemos argumentar por qué nuestros colegas no tienen la razón suficiente, tanto como yo la tengo aunque opinemos lo mismo. Es complicado.
Nos encanta cuando alguien nos ve por la televisión, lee nuestros textos o escribe “fotón” en nuestro muro de Facebook, por la foto de un atardecer. Sin embargo, la parte triste de toda esta historia es que trabajamos para nosotros mismos…
Hace unos meses escribí un artículo “importante”, di a conocer al público información muy confidencial. La gran mayoría de mis colegas cercanos me felicitó por tan “prestigiosa entrega” y ¿adivinen qué me creció? Sí, el ego y no mi salario. Sin embargo, mis lectores fueron muy pocos. Es más, la nota de “una modelo salvadoreña” duplicó por cuatro las vistas en el portal. Y eso no solo me ha pasado a mi, lamentablemente. Pero siempre nos pasa a los mejores (vean mi ego). Sin embargo eso es como un llamado de la vida, diciéndome “tu trabajo no le interesa a las demás personas”.
La mala vida de los periodistas también se puede medir de muchas otras formas… En el salario, por ejemplo, pues es bajísimo (se resume en menos de dos salarios mínimos y realmente, siete años, después no puedo comprender cómo he sobrevivido).  Otro aspecto podría ser: el poco valor que se nos da. Nosotros arriesgamos todos los aspectos de nuestra vida por mantenernos firmes y ¿quién lo valora?…
Me podría pasar días enteros hablando sobre esto y contando historias desastrosas, sin embargo no todo es malo. Esta es una carrera que apasiona, que te hace fuerte de carácter y te da bofetadas positivas. Estoy seguro que nadie se imaginó que esto sería así, pero no podemos hacer otra cosa más que estar felices por ser parte de esta grandiosa oportunidad de conocer todas las aristas de la vida.
En conclusión:
-“Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”, Gabriel García Márquez-
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